Gluten Free . ¿Una moda más?

Gluten Free ¿Cuestión de moda?

La moda puede ser una forma de expresión.
Nuestra sociedad, las formas de pensar, de relaccionarnos, la tecnología,…Todo evoluciona, y con ello, nuestra forma de expresarnos.
Echa un vistazo a fotografías de hace 10 o 15 años…Sorprendente, como cambia nuestro aspecto.

 
Estamos, pues, ya acostumbrados a las modas. Y también en lo relacionado con la alimentación.
Pero, en este punto, hay una particularidad: Nuestro cuerpo físico no modifica su funcionamiento tan rápido como nuestra mente.
Y algunas de estas modas relacionadas con la alimentación, son realmente curiosas, por no decir dramáticas, si consideramos las consecuencias negativas que algunas pueden tener para nuestra salud.
Algunos todavía recordamos las insistentes recomendaciones para consumir aceite de girasol, porque era supuestamente más saludable y ” light”.
Todos sabemos hoy que es mucho más saludable el aceite de oliva virgen, que cualquier otro.
Hoy mismo se ha hecho publica una nueva pirámide nutricional recomendada, donde se hace enfasis en el consumo de aceite de oliva y…¡Sorpresa!, también se destaca la importancia de evitar las harinas refinadas, incluyendo el pan blanco. ¡¡ Aleluya!! Más vale tarde…

Uno de las modas que lleva ya un tiempo en la “mente colectiva” es la dieta libre de gluten. Gluten Free, suena más modelno e internacioná .;).
Ya es hora de tratarla aquí.

Gluten Free ¿Cómo funciona la moda?

Alguna “famosa” aparece en televisión diciendo : “Me sentaba mal el gluten y, desde que no lo tomo, me siento mejor”.
Rápidamente, en los supermercados, los lineales de los productos sin gluten se vacían.
Las marcas comerciales, y su capacidad de comunicación a través de la publicidad, potencian el “aborregamiento” colectivo, y ellas aprovechan estas olas de moda para sus intereses.
Y no las critico. Al fin y al cabo, su función principal es la “creación de riqueza”.
Es a nuestras instituciones a quienes hago responsable de la información, y a nosotros -los ciudadanos-, como responsables últimos de nuestra propia vida y salud.

Gluten Free. Más allá de la moda

Lo básico: Una dieta sin gluten solo la deben adoptar las personas que sufren alergia específica o celiaquía.
Concretamente la celiaquía, es una patología de tipo autoinmune.
Hay personas con perfiles genéticos determinados, en las que su sistema inmunoilógico puede reaccionar de forma “inconveniente” ante el gluten y/o diversas prolaminas (grupo de proteinas presentes en determinados cereales).
Las personas celíacas generan anticuerpos específicos, y pueden sufrir diversos trastornos digestivos:

  • Daños de la mucosa del intestino delgado, impidiendo una digestión normal.
  • Atrofia en las vellosidades del intestino con una mala absorción de los nutrientes,

Estas personas, y también las únicamente alérgicas, puede sufrir otros síntomas como diarreas, hinchazón abdominal, dolor en las articulaciones, o dolor de cabeza.

Evidentemente, es recomendable para todas ellas que mantengan una alimentación sin gluten porque, aún en pequeñas cantidades, se puede desencadenar el proceso.
Ahora bien, teniendo en cuenta todas las posibles y diferentes afeccciones por alergias o celiaquía, este problema afecta únicamente al 6-7 % de la población, mas o menos.
Estas afecciones se pueden diagnosticar con pruebas de anticuerpos accesibles todos.

Gluten Free. ¿Porqué pasar de esta moda?

Por Economía. Evidentemente, en el mercado se encuentran muchos alimentos sin gluten. Eso si, posiblemente con precios excesivos, apoyados por una demanda que considero “inflada” por la leyenda colectiva: “El gluten es perjudicial”. Y, sin duda, los precios de estos alimentos son más altos que sus equivalentes con gluten.

Por una nutrición completa y equilibrada. El gluten es, fundamentalmente, una proteína. Incluye aminoácidos, pero también minerales (zinc, calcio, hierro,…); vitaminas (B1, B2, B3, B9,…), y también fibra.
Todos son nutrientes son necesarios en nuestra dieta.
Entonces ¿Porqué optar por una dieta más cara y con déficit de nutrientes?.

Pero hay más…

La Refinitiva. Por moda. No me negarás que está de moda estar delgado o, al menos estilizado. Pues Sin gluten es más fácil engordar, porque:

  • El gluten ayuda a saciar
  • Los alimentos con gluten son más bajos en calorías, que los mismos en modo Gluten Free
    Así que, ¡Gluten Free!, ¡Y Anímate a engordar!.

¿Necesitas más?

Por Salud. El gluten reduce el riesgo de padecer diabetes tipo 2. Algunos estudios serios demuestran que las personas que consumen gluten tienen un riesgo un 13% menor de padecer este tipo de diabetes, que las que comen sin o con muy poco gluten.

Moda Gluten Free. Volviendo a Lo Básico

Las personas que no tienen celiaquía o alergia a él pueden y deberían tomar gluten.

Optamos por la moda elegante pero informal: dieta variada y equilibrada, en nutrientes y en calorías. Las dietas “free”, “sin ” o “libres de” solo para quien lo necesite.

Aun así, Puedes encontrar todo lo que necesites para alimentación sin gluten en Comprar sin Gluten

Trucos para Adelgazar 1

Seguro que, como yo, has escuchado muchas veces comentarios del tipo:
“El pan no engorda, lo que engorda es lo de dentro”
“Lo que engorda es el aderezo de los espaguettis”
“Yo no tomo grasas, pero no consigo adelgazar”
“Para adelgazar, lo que hay que mirar son las calorías”
Cuando analizo estos comentarios, aunque sea desde un conocimiento básico sobre nutrición, me hago una pregunta:
¿Engordan más las grasas o los hidratos de carbono? ¿Qué es mejor para adelgazar?
Creo que responder a ella puede ayudar a algunas personas.
La respuesta parece simple:
“Si 1 gramo de grasa aporta 9 kcal, y 1 gramo de carbohidratos 4 kcal,…”. Esta claro! Las grasas engordan más. Para adelgazar mejor carbohidratos.
Fallo. Como en otras ocasiones, las cosas no son tan simples como pueden parecer. Y la clave está en que, lo que engorda, o limita poder adelgazar no son solamente las calorías presentes en los alimentos.

Hay estudios que comparan la efectividad de las dietas bajas en hidratos de carbono, y las dietas bajas en grasas.

Y ¿Sabes cuáles son los resultados? Son más efectivas las dietas bajas en hidratos de carbono.

Veamos alguno en detalle:

El estudio “Effects of Low-Carbohydrate and Low-Fat diets: a randomized trial” (algo así como, Efectos de las dietas bajas en carbohidratos y bajas en grasa: ensayo aleatorio),  compara los efectos de estas dietas, tanto sobre el peso, como sobre factores de riesgo cardiovascular.

Este estudio se realizó, durante un año, sobre un grupo de 148 hombres y mujeres sin ninguna evidencia de diabetes ni afección cardiovascular. Fueron organizados en dos grupos escogidos al azar, con los siguientes requisitos:

Requisitos Generales

  • Que no modificaran su actividad física
  • Que vigilaran el consumo de grasas trans

Grupo con Dieta Baja en Carbohidratos: No comer más de 40 g de Carbohidratos al día.

Grupo con Dieta Baja en Grasas: No comer más del 30% de calorías totales diarias en grasas, y máximo, que el 7% fueran grasas saturadas.

Se controlaron a los 3, 6 y 12 meses la composición corporal y los factores de riesgo cardiovascular, y se constató que la mayoría de las personas del Grupo Dieta Baja en Carbohidratos consumió más de los 40 g indicados.

Estas gráficas publicadas muestran la variación del peso

Perdida Peso

Fuente: Annals of Internal Medicine

La línea contínua muestra al Grupo con Dieta Baja en Grasa y, la discontinua al Grupo Dieta Baja en Carbohidratos.

Si observamos, a los 3 meses, la pérdida de peso del Grupo Dieta Baja en Carbohidratos fué muy superior al Grupo con Dieta Baja en Grasa. En los 9 meses restantes, solo consiguieron mantener la bajada de peso conseguida en los primeros 3 meses, incluso, recuperaron un poco de peso al mismo ritmo ambos grupos.

Los responsables de la investigación destacan que la pérdida de peso habría sido mucho mayor, con mayor control y asesoramiento periódico personalizado.

En resumen, la dieta baja en hidratos de carbono permite una mayor pérdida de peso.

Pero aún hay más.

Gráfica de variación de grasa corporal

Perdida Grasa

Fuente: Annals of Internal Medicine
La estadística nos muestra:

  •  A los 3 meses de dieta, mayor pérdida  de grasa corporal en el caso del Grupo Dieta Baja en Carbohidratos.
  • El grupo Grupo Dieta Baja en Carbohidratos continúa perdiendo grasa, incluso aumenta la pérdida en los siguientes 9 meses.
  • El Grupo con Dieta Baja en Grasa aumenta su grasa corporal respecto al inicio del estudio.

¿No te parece curioso?

En resumen, en este estudio, ¡El Grupo con Dieta Baja en Grasa aumenta la cantidad de grasa almacenada en su cuerpo!

Así que no parece cierto eso de que “lo que se come se cría”.

Y, comparando las estadísticas, todavía hay datos que me resultan más interesantes:

  • Los dos grupos aumentan su peso, en igual medida, a partir del mes 3.
  • El porcentaje de grasa de cada uno de ellos cambia.

Conclusión:

El Grupo Dieta Baja en Carbohidratos aumenta su masa muscular.

El Grupo con Dieta Baja en Grasa pierde más músculo que grasa.

Si nos vamos al día a día, lo habitual cuando reducimos los hidratos de carbono de la dieta, es que los sustituyamos por proteína, no por grasas.

Por contra, cuando reducimos las grasas, solemos aumentar los hidratos de carbono, no las proteínas.

Esto puede ayudar a explicar el aumento de masa muscular de Grupo Dieta Baja en Carbohidratos, y de grasa en el Grupo con Dieta Baja en Grasa, sin afectar al peso.

En el próximo post, trataremos los aspectos relacionados con la salud cardiovascular, de las dietas bajas en Carbohidratos, y las que reducen las grasas. Promete más sorpresas.

Pero, ¡Cuéntame! ¿Qué opinas?

Ejercicio para adelgazar

“Ando mucho, …todo el día de aqui para allá, ¡y no consigo quitarme ni un gramo de grasa, ni bajar de peso!”
Muchas personas se desmotivan cuando intentan iniciar el ejercicio físico, porque no ven resultados.
Queremos dar unas recomendaciones, sobre todo, para aquell@s que quieran adelgazar, iniciando desde cero una actividad física.
Conseguir la mayor eficacia en la reducción de grasa y peso, puede motivar para continuar en ese proceso, y obtener grandes beneficios para su salud y bienestar.

Adelgazar. ¿Cómo funciona nuestro organismo?

Nuestro cuerpo utiliza una mezcla de glucógeno (digamos un tipo de azúcar) y grasa para obtener la energía con la que realizar cualquier tipo de ejercicio físico.
Vamos a ver cómo, el juego de estos dos elementos, hacen imprescindible coordinar la nutrición y el ejercicio, para conseguir los resultados deseados en la pérdida de peso y grasa.

 Adelgazar. Relación entre el ejercicio y el consumo de grasa

En general, podemos establecer dos periodos:

Durante el ejercicio

– A Mayor intensidad del ejercicio, utilizamos mayor proporción de glucógeno y menor de grasa; a menor intensidad, mayor proporción de grasa y menor de glucógeno.

Tras el ejercicio

– A mayor intensidad del ejercicio mayor pérdida de grasa, y también de mantenimiento de músculo.

Teniendo en cuenta todo esto, la primera conclusión es clara:

Podemos tratar de que nuestro organismo utilice la grasa corporal como combustible con el ejercicio.
La planificación nutricional antes y después del ejercicio, y del propio ejercicio, son claves para aprovechar la adaptación de nuestro metabolismo, y mejorar la pérdida de grasa, con la máxima utilización de grasa corporal como combustible con el ejercicio.

Adelgazar. Tipos de Ejercicio

Veamos ahora en mayor detalle, qué tener en cuenta, en cada uno de los tipo de ejercicio para nuestro objetio de adelgazar perdiendo grasa.
Unos de los aspectos que diferencian el tipo de ejercicio (baja intensidad o baja intensidad) es la Frecuencia Cardíaca máxima (FCM). Es decir, el ritmo cardíaco que se alcanza durante el ejercicio. Este puede variar por la naturaleza de cada persona, y por lo entrenada que esté. No olvidemos la fexibilidad y adaptabilidad de nuestro organismo.

Ejercicio de baja intensidad (LISS, Low Intensity Steady State)

Una persona realizando un ejercicio como correr, trotar o andar a una intensidad baja (59%-64% FCM si está entrenada, y 47%-52% FCM si no está entrenada), durante entre 60 y 90 minutos, utilizará grasa durante la mayor parte del ejercicio.
Estará “quemando” calorías en ese periodo. Si consume más calorías, que las que aporta en su dieta, pierde peso de su grasa corporal.
Parece sencillo, ¿Verdad? Come menos, anda o corre más tiempo y pierdes más peso.
Desgraciadamente el organismo es más complejo.
Como hemos anticipado en Ayuno y Adelgazar, el uso de la grasa por el organismo está más determinada por sistema hormonal.
Además, debemos tener en cuenta, tanto el uso de grasa durante el ejercicio, como durante el resto del día, haciéndo un cálculo global del día completo.
Con este tipo de ejercicio, de baja intensidad (LISS) consigues “quemar” muchas calorías, pero solamente durante el ejercicio. El resto del día apenas habrá gasto energético debido a nuestro metabilismo y su adaptación. Si aportamos más calorías de las que hemos consumido, quedaremos igual.

Si te fijas en cualquier cualquier gimnasio en las personas que corren en la cinta, o en la elíptica horas y horas, o los que suelen andar o trotar por tu barrio, observarás que son los que menos bajan de peso.
Parece que deberían haber bajado un montón de kilos, pero no es así. Vamos a ver por qué…
La respuesta la encontramos en esa  flexibilidad de nuestro metabolismo, que se adapta rápidamente a este tipo de ejercicio de baja intensidad.
Sólo con este tipo de ejercicio, bajamos de peso durante los primeros días. Después, nuestro metabolismo estará adaptado, y no bajaremos de peso. Si no controlamos la ingesta de calorías, podemos tener hasta un efecto rebote.
Así pues, con el Ejercico de Baja Intensidad aumentamos la resistencia en la actividad aeróbica (resistimos mejor andar rápido, correr,…), pero limitamos nuestra pérdida de grasa y peso.
Por otra parte, corremos el riesgo de perder masa muscular, sobre todo, si lo unimos a una dieta baja en calorías, o proteínas.
Conclusión: Puede ser útil este tipo de ejercicio en nuestro objetivo de Pérdida de Grasa y Peso, solamente combinándolo con una nutrición adecuada, que ayude a esa quema de grasa.
Por ejemplo, parece que, durante el ejercicio de muy baja intensidad, el organismo utiliza más cantidad de grasa durante el ayuno, o con bajos niveles de glucógeno en el músculo, favorecido por el ayuno.

Conclusión: En nuestro objetivo, es mejor realizar ejercicio de baja intensidad en ayunas, y equilibrar la ingesta calórica y protéica tras el mismo.

Ejercicio de alta intensidad a intervalos

(High Intensity Interval Training, HIIT)
Este tipo de ejercicio consiste en alternar periodos cortos de ejercicio a un ritmo intenso, con periodos mas largos de ejercicio de intensidad baja o moderada.
Por ejemplo, correr muy rápido durante 15 segundos y, a continuación, continuar caminando o trotando tranquilo, a ritmo constante, durante 1 minuto, para dejar volver el ritmo cardíaco a estado de reposo.
Como hemos visto en Ayuno y Adelgazar, y en la parte anterior de este post, es importante tener en cuenta nuestro metabolismo para alcanzar cualquier objetivo, sea de de control de peso, o deportivo.
Tenemos posibilidad de actuar sobre nuestro metabolismo, y podemos hacerlo, tanto si está desajustado, como si queremos un objetivo concreto.

Adelgazar. Influir en el metabolismo

Además de lo que hemos visto anteriormente, la dieta, el ayuno, y el ejercicio de baja intensidad, debemos tener en cuenta lo que ocurre en nuestros músculos, y su capacidad y necesidad de consumo energético.
Dentro de cada célula muscular se produce energía (técnicamente, esta se denomina ATP) para que el músculo pueda moverse. Aquí también se utiliza la grasa.
Conclusión básica: A mayor tamaño del músculo, mayor cantidad de células lo componen, y mayor necesidad y capacidad de generación de energía existe, y de “quemar” grasa.
Por esto es fundamental el Ejercicio de Alta Intensidad. Debido a una mayor activación muscular, este tipo de ejercicio aumenta la pérdida de grasa respecto al de baja intensidad,
En este tipo de ejercicio, se produce un cambio metabólico, lo que se denomica efecto EPOC (Excess Post-exercise Oxygen Consumption). Lo que viene a querer decir es que, tras el ejercicio, el músculo, para recuperarse del esfuerzo, sigue “quemando” grasa corporal, incluso pasadas 48 horas tras del ejercicio.
Al contrario de lo que ocurre en el Ejercicio de Baja Intensidad, es aconsejable nutrir (preferiblemente incluyendo proteína) nuestro organismo antes del ejercicio, que eleva el efecto EPOC, “quemando” más grasa, y manteniendo la musculatura.
Por tanto, con este tipo de ejercicio se obtienen importantes beneficios respecto a la quema de grasa y el mantenimiento, incluso aumento, de la masa muscular respecto al Ejercicio de Baja Intensidad.

Adelgazar con ejercicio. Conclusión

Con una idea mas completa, una sencilla recomendación:

En cualquier programa de ejercicio cuyo objetivo sea reducir grasa, definir, mantener o aumentar la musculatura, es mejor incluir los dos tipos de ejercicio, dando prioridad al llamado de alta intensidad por intervalos.
La coordinación con un programa nutricional permite alcanzar la máxima eficacia.

La vida empieza en el colon

Boletín beengood . Enero 2013

Gran porcentaje de la población vive padeciendo de todo tipo de patologías: alergia, asma, eczemas, diarreas, estreñimiento…, y sufriendo infección tras infección.
Algunas personan deciden eliminar la leche, el gluten, los embutidos, o los huevos de su dieta, pero no les sirve de mucho.
¿Dónde está la causa? En general, en la flora intestinal.

La vida empieza en el colon

Una alta población de bacterias perjudiciales, hongos, y patógenos en general, un tránsito digestivo contaminado por alimentos mal digeridos, etc., genera el riesgo de presencia de materia fecal tóxica. Esto, a su vez, puede provocar diversos desequilibrios y trastornos.
Se hace habitual sufrir  de estreñimiento, gases, diarreas, inflamaciones de distinta índole, alteraciones en la piel, cambios de humor, incluso enfermedades más graves, como colopatía funcional, diarrea sangrante e incluso, cáncer de colon.
Estudios con multitud de autopsias realizadas a personas fallecidas mayores de 40 años muestran un colon con presencia de muchos excrementos.
Esta situación aumenta el riesgo de tener un sistema inmunitario debilitado, de sufrir enfermedades infecciosas e inflamatorias relacionadas con el aparato digestivo, respiratorio, urogenital, etc.
Además, son un factor desencadenante de trastornos emocionales: las células del intestino producen el 80% de la serotonina, la hormona del “buen humor”, presente en nuestro organismo.
Son muchas las razones para aconsejar cuidar muy bien nuestro colon.

Cuidar nuestro intestino

Existen multitud de productos, más o menos fiables, para limpiar el tubo digestivo.
Sin embargo, es necesario comenzar diciendo -claramente-, que el intestino no es una simple tubería que desatascar.
De forma natural, contamos con miles de millones de microorganismos que pueblan nuestro colon. Lo protegen y lo limpian, impidiendo que las bacterias y levaduras patógenas se desarrollen excesivamente.
Es lo que llamamos “flora intestinal”.
Cada persona tiene su propia flora, tan personal como su huella dactilar, o su propio jardín.
Siguiendo el símil, es decisión de cada uno cuidarlo: resembrarlo con frecuencia, limpiar de malas hierbas, abonarlo…,o abandonarlo.
Eso si, lo que puede ser un bonito, armonioso, y ordenado jardín, se puede transformar en un feo, desordenado, y en todo un vertedero que sirve de cobijo especies nocivas que provocan enfermedades.

Por ejemplo, ¿Es normal el mal olor de las heces?

Una función fundamental del colon es fermentar alimentos que no se han digerido completamente, para extraer nutrientes, y transportarlos al sistema circulatorio. Cuando tenemos un colon sano, los residuos restantes de este proceso carecen ya de utilidad nutricional. Unicamente sirven para ayudar a ser evacuados con regularidad, y no desprenden un mal olor excesivo.
Con una mala digestión, además de generar mal olor excesivo, y el propio malestar que ocasiona, no conseguimos extraer todos nutrientes de los alimentos, pudiendo llegar a generar déficit nutricional.
Cuando la presencia en el colon de bacterias y levaduras nocivas es excesiva, el tránsito se altera. Se produce estreñimiento o diarrea, no se aprovechan todos los nutrientes, y los residuos huelen muy mal.
Los agentes nocivos producen gases (carbónico, metano e hidrógeno) en abundancia, y generan bolsas de gas en el colon, que generan la sensación de estar hinchados. Es una clara señal de una mala digestión y de que el colon necesita ayuda. Una señal que indica un déficit de esas bacterias beneficiosas para la salud, que favorecen el proceso digestivo.

La flora intestinal

Antes de nacer nuestro tubo digestivo es estéril. No tiene microbios.
A las 72 horas, en nuestro tubo digestivo ya están presentes millones y millones de bacterias y levaduras.
En los niños que han nacido por parto natural, las primeras bacterias y levaduras proceden de la flora vaginal de la madre.
Y esa  flora vaginal, a su vez, depende -en gran medida-, de su flora intestinal.
Podemos concluir que las mujeres que en las últimas semanas de embarazo tengan una flora intestinal sana, dejarán una excelente herencia a sus hijos. Por contra, si el intestino de la madre está contaminado por especies oportunistas y patógenas, probablemente el bebé también las herede.
Esta circunstancia muestra el porqué la predisposición a padecer ciertas enfermedades relacionadas con algunos tipos de microflora, se transmite de madres a hijos. Esto es frecuente en los descendientes de mujeres que sufren asma o dermatitis.
Pero es posible actuar para regenerar la microflora, y prevenir que el niño sea portador de flora que pueda provocarle eczemas y/o asma, y que sufra de deficiencias que puede arrastrar de por vida, y que pueden derivar –por ejemplo- en una bronquitis crónica, que le puede llevar a ser una persona dependiente.
Los niños que nacen por cesárea, no tienen ese contacto inicial con la flora vaginal de su madre. Reciben la primera microflora del entorno hospitalario, que suele estar poblado de bacterias resistentes a los antibióticos. En casos como el famoso estafiloco aureus (Staphylococcus aureus), pueden tener consecuencias graves para toda la vida ( meningitis, sepsis, neumonía…).
Es muy importante que desde el momento mismo del nacimiento, las mamás a las que se les debe practicar una cesárea, aporten a su bebé bacterias beneficiosas para la salud.

Equilibrio de la flora intestinal

La microflora intestinal está en constante evolución, en un equilibrio dinámico desde el nacimiento, que puede romperse por diferentes factores:

  • Factores con origen en el interior del organismo (endógenos): Un sistema inmunitario deficiente, una enfermedad metabólica, una herida, pasar por el quirófano, una inflamación, estreñimiento crónico o un tumor en el intestino, pueden alterar la flora intestinal gravemente, empeorando los síntomas, y prolongando la recuperación.
  • Factores con origen exterior al organismo (exógenos): Alimentación desequilibrada, contaminación por metales pesados, pesticidas, o por aditivos alimentarios antimicrobianos, infecciones, altos niveles de estrés, tratamientos antibióticos, vacunas…,

Todos estos factores pueden favorecer la inhibición de las bacterias beneficiosas y/o, permitir la expansión desequilibrada de patógenos responsables de enfermedades.

Las consecuencias pueden ser más o menos gravosas. Desde simples trastornos digestivos hasta disfunciones en nuestro sistema inmunitario, corriendo el riesgo de sufrir una infección generalizada (septicemia) y, potencialmente, la muerte.
Definitivamente, una flora intestinal equilibrada es clave para hacer frente a las enfermedades y mantener un estado saludable.

Cuidar y mejorar la flora intestinal

En la flora intestinal están presentes bacterias que tienen un efecto positivo para la salud y para la vida en general, denominadas “probióticas”, y otras especies que son patógenas:

  • Las “probióticas” (promotoras de vida) aportan beneficios científicamente demostrados, como estimular el sistema inmunitario, reducir alergias, aliviar inflamación del intestino, impedir la producción de toxinas que perjudican al hígado, mejorar el tránsito intestinal, disminuir las flatulencias y prevenir trastornos digestivos como estreñimiento o diarrea.
  • Las especies patógenas pueden originar diferentes problemas de salud (alergias, micosis,…), y otras enfermedades.
    Un claro ejemplo de micosis -infección provocada por hongos-, que afecta a multitud de personas es la candidiasis. Provocada por la Candida albicans, su expansión es alarmante. Sobre todo, si tenemos en cuenta que su proliferación en el organismo altera el sistema inmunitario, facilitando la aparición de otras enfermedades graves, como el cáncer.

Mantener un intestino sano

Para mantener nuestro intestino sano, podemos:

1. Favorecer la proliferación de bacterias beneficiosas

    • Aportando especies favorecedoras de esas bacterias saludables
    • Alimentándolas adecuadamente.

2. Impedir que se desarrollen las especies patógenas.

Favorecer las bacterias saludables de nuestro intestino

Aportar bacterias beneficiosas

Productos fermentados

Las semiconservas fermentadas contienen bacterias del grupo láctico (Lactobacillus, Leuconostoc, Pediococcus, Lactococcus, Streptococcus,…).
Desde la antigüedad sabemos que los productos fermentados se conservaban bien y que, además, su consumo es beneficioso para la salud.
La microbiología ya demostró que algunas bacterias desarrolladas espontáneamente en los productos con fermentación láctica eran “probióticos”.
El chucrut, por ejemplo, se consume desde la época de los Romanos. La col fermentada, forma parte de platos muy comunes hoy en las cocinas del centro y este de Europa, y también en Asia, como en el kimshi coreano. O el borsch, una sopa de verduras cuyo ingrediente principal es el zumo fermentado de remolacha, que tambien es muy común en el centro y este de Europa. La mayoría de las verduras pueden consumirse de esta forma: zanahorias, berenjenas, cebollas, pepinos…
En la cocina tradicional occidental, las aceitunas, pepinillos, remolacha, nabos, etc., se conservan mediante fermentación láctica.

En cambio, la industria agroalimentaria tiende cada vez más a conservar los productos en escabeche o en vinagre, o a esterilizarlos tras la fermentación. Este proceso destruye las bacterias. La mayoría de las cervezas disponibles en el mercado, por ejemplo, se pasteurizan -a pesar de estar fermentada-, por lo que contienen muy pocas bacterias y levaduras.

La leche fermentada es muy rica en bacterias “probióticas”, con diferentes propiedades en función de la bacteria utilizada.

  • Yogur (Streptococcus thermophilus y Lactobacilus bulgaricus),
  • Leche acidófila (fermentada por Lactobacillus acidophilus),
  • Leche con bifidus (fermentada por Bifidobacterium bifidum, longum, breve o lactis)
  • Kéfir (fermentado por varias especies de Lactococcus, Leuconostoc, Lactobacillus, Sacharomyces, Kluyveromyces, etc.).

Todos estos tipos de leche fermentada aportan beneficios para la salud, especialmente si la materia prima procede de cabra, oveja o yegua. Cada vez más y más personas desarrollan una intolerancia a la leche de vaca, que se manifiesta en inflamaciones como rinitis, sinusitis, artritis, artrosis, etc.

Alimentar las bacterias saludables

La alimentación actual es excesivamente pobre en fibra , y excesivamente rica en alimentos en estado puro, o con nutrientes “aislados” (carne, queso, grasas y azúcares).
La fibra no es un nutriente esencial para nuestro organismo, pero resulta indispensable para preservar la flora intestinal. Las bacterias beneficiosas se alimentan de ella, transformándola en ácidos orgánicos que protegen y regeneran la mucosa intestinal.
La fibra: es prebiótica
Algunas fibras alimentarias son solubles. Se las denomina “prebióticas” porque su objetivo es estimular el crecimiento de las bacterias “probióticas” o bacterias beneficiosas del ecosistema intestinal.
Como nuestra flora intestinal se nutre de fibras, debemos aportar en nuestra alimentación fibras solubles que podemos encontrar, por ejemplo, en la fruta de -mejor de temporada, y bien madura-, en una gran variedad de legumbres – preferiblemente leguminosas y crucíferas(coles, repollo, brócoli,…-, y en los cereales en su estado natural, que son pobres en gluten (arroz, mijo, avena, espelta…).

Impedir el desarrollo de especies patógenas

Los alimentos compuestos por nutrientes “aislados” –que no cuentan con ayudas digestivas en su composición-, como Carne, Queso, las grasas en general, y los azúcares simples (o monosacáridos), pueden romper el equilibrio de la flora.
El consumo de este tipo de alimentos en estado puro no ha dejado de crecer. Paralelamente, sucede o mismo con el desarrollo de las llamadas enfermedades del mundo desarrollado: enfermedades cardiovasculares, trastornos digestivos, metabólicos, del sistema nervioso u osteoarticular, etc.
Un ejemplo de ello es el elevado consumo de azúcares simples: sacarosa, fructosa, maltosa, lactosa, glucosa…

Los alimentos azucarados o que se transforman rápidamente en azúcares simples -incluidos la mayoría de zumo de frutas comercializados-,  favorecen la proliferación de la flora fúngica (hongos) que, a su vez, altera el sistema inmunitario, y aumenta el riesgo de diabetes o cardiovascular, obesidad, y todo tipo de cánceres.

Por otra parte, un consumo elevado de azúcar produce hiperglucemia y, consiguientemente, hiperinsulinemia, que provoca la formación del tumor cancerígeno y acelera el crecimiento de células tumorales.
En España consumimos 43,8 kilos de azúcar al año de media; es decir, unos 120 gramos al día (entre 15 y 20 cucharaditas de postre). Y no somos realmente conscientes de ello. Gran parte de este azúcar se encuentra en productos elaborados (refrescos y bebidas azucaradas, cereales, derivados lácteos, etc.), que contienen el principal edulcorante industrial, la fructosa.
La cifra es realmente alta. No debería superar, en ningún caso, los 10 kilos al año.

Es recomendable priorizar en nuestra alimentación las frutas, legumbres y cereales integrales, bayas, frutos secos, pescados azules ricos en nutrientes como el colágeno, minerales, vitaminas liposolubles y ácidos grasos omega-3, y reducir el consumo de carne, grasas saturadas y lácteos.
Podemos tomar algo de carne, lácteos (preferiblemente de cabra y oveja) y aceites vegetales (preferiblemente aceite de oliva o nuez).

Especialmente recomendable, es consumir legumbres y frutas ecológicas, que no contienen pesticidas (por su potencial cancerígeno), ni conservantes -antibacterianos y antifúngicos que, consecuentemente, alteran la flora intestinal-. Está demostrado científicamente que enfermedades degenerativas del sistema nervioso, como Parkinson o Altzheimer, empiezan en el colon por estas razones.

Recomendamos evitar la ingesta conjunta de hidratos de carbono y alimentos ácidos (por ejemplo, cereales y cítricos, cereales o legumbres con vinagre o limón, tomate y pasta o arroz…). Los ácidos neutralizan la acción de las enzimas salivales sobre el almidón de los hidratos de carbono, y esto produce toxinas en el intestino.

Y es algo básico y fundamental, masticar adecuadamente
Masticar y ensalivar bien los alimentos -sobre todo los ricos en almidón (cereales, frutas, verduras y legumbres-, garantiza que la digestión comience en la boca, con la amilasa de la saliva. Esto evita una fermentación intestinal que produce toxinas.

No abuse de los alimentos que pueden producir reacciones de intolerancia, como pueden ser la leche de vaca y sus derivados, los cereales modernos ricos en gluten y sus derivados.

Evitar el agua con cloro
Añadir cloro al agua antes de ser distribuida para el consumo acaba con los gérmenes dañinos que puede contener. Así, enfermedades como la disentería o el cólera han desaparecido en los países desarrollados.
Pero el cloro tiene el mismo efecto en nuestro sistema digestivo: desinfecta, y elimina por igual microorganismos buenos y malos.

Recomendamos evitar el contacto innecesario con sustancias bactericidas o fungicidas, incluidos los productos para desinfectar las manos y la piel, porque acaban con todas las cepas microbianas. La piel y los órganos sexuales, por ejemplo, también están cubiertos de una microflora que proteje de los gérmenes nocivos.

Ayudar a mantener un intestino sano, de forma fácil

Poniendo en práctica todas estas recomendaciones, podemos ayudar a que nuestra flora se reequilibre sola.
Evidentemente, es imprescindible que nuestra alimentación y nuestra forma de vida nos lo permitan.
Para hacer este proceso más fácil, podemos ayudar con complementos alimenticios, aunque pensamos que la mayoría de los “probióticos” disponibles en el mercado no son todo efectivos que se podría esperar.

Podemos pensar en diversas razones, en general:
Comprimidos
En su fabricación es necesaria una fuerte compresión de sus componentes para unirlos, y formar el propio comprimido. Eso puede hacer subir la temperatura y, consecuentemente, eliminar bacterias.

Alimentos funcionales
En esta clasificación podemos observar:
Productos incoherentes: Encontramos productos con presencia simultánea de azúcares, y bacterias. Como hemos visto, los azúcares promueven el crecimiento de la flora fúngica no deseada.
Posible rotura de la cadena de frío: Muchos de los productos funcionales, que contienen prebióticos, requieren del mantenimiento de la cadena de frío. La alteración de esta cadena, puede disminuir la funcionalidad del producto por la muerte de bacterias.
Escasa presencia de bacterias beneficiosas. Entre los productos llamados funcionales con características prebióticas, encontramos escaso número de bacterias presentes.
Parcial presencia de bacterias. Están presentes, únicamente, algunos de los tipos, sin llegar a tener un espectro amplio de microorganismos con utilidad prebiótica.

En resumen, estos productos pueden ser recomendables para ayudar a mantener el equilibrio de la flora, pero no los consideramos suficientemente efectivos para corregir problemas manifestados.

Laxantes. Como dijimos inicialmente, nuestro intestino no es simplemente una tubería a desastascar. Por un lado, es imprescindible ayudar a recuperar y equilibrar la flora; por otro lado, los laxantes tienden a producir irritaciones, al actuar de forma, digamos “agresiva”. No recomendamos su uso frecuente y puede tener consecuencias gravosas para la salud.

Hemos hablado de diferentes recomendaciones, más allá de la simple obstrucción intestinal, algunas importantes, como la presencia de tóxicos, metales pesados, etc.

Recomendamos, por lo tanto, actuar en diversos frentes:

  • Limpieza
  • Detoxicación
  • Regeneración

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Mitos en Nutrición y Pérdida de peso


beengood. Boletín técnico nº 5. Enero 2013

Contenido

  1. Introducción
  2. Mitos y errores más extendidos en nutrición
  3. Conclusión
  4. Bibliografía

INTRODUCCIÓN
El término mito se relaciona con cuentos, fábulas, personas u objetos, a las que se le asocian características y/o cualidades ficticias que, en la realidad, no poseen. Los inconvenientes de esta figura de nuestra imaginación o creencia, comienzan porque los mitos acaban siendo verdad para las personas que creen en ellos, y actúan en consecuencia, aunque esas creencias carezcan de verdadero fundamento.

La buena alimentación es un hábito cultural que, desde el principio de los tiempos, se ha transmitido de generación en generación, modificándose y/o perdurando las buenas prácticas en cuanto a higiene alimentaria, técnicas culinarias y propiedades beneficiosas de los alimentos. Sin embargo, en la actual era de las comunicaciones, con abundancia de medios de comunicación y con la velocidad a la que se difunden los mensajes, hace que ciertos errores se instalen en la mente de muchas personas, o se cree un mito en nutrición. Pero, ¿Qué es cierto, y qué no es cierto de los mitos que circulan en nuestra sociedad actual?

MITOS Y ERRORES MAS EXTENDIDOS EN NUTRICION

Adelgazar y Control de Peso

El pan
El pan es un alimento cuyos ingredientes son harina de cereales, agua, levadura y sal. Los cereales son la base de la pirámide alimentaria, aportan hidratos de carbono -macronutriente del que más deberíamos ingerir-, minerales y fibra. Especialmente si es integral. Este mito, que lleva a muchas personas a dejar de tomar un excelente alimento, carece de fundamento real.
Por contra, si que es cierto que el exceso de Hidratos de Carbono purificados, y más con azúcar blanco,(pan blanco, bolleria, dulces, etc.), es una de las causas de obesidad en nuestra sociedad. Es aconsejable el consumo de cereales integrales y evitar el consumo azúcar blanco, muy presente en los alimentos fabricados y/o conservados.
Por otra parte, es importante tener en cuenta con qué asociamos el pan. Es evidente que, si al pan le añadimos grasas saturadas (embutidos, mantequilla, etc.) y o azúcares (mermeladas, chocolate, etc.), el aporte calórico es alto, pero el origen no es el pan.

El agua
Por definición, el agua es una “bebida acalórica”; es decir, no nos aporta energía (calorías). Es frecuente encontrar este falso mito en personas que retienen líquidos. Estas personas -de forma errónea-, consumen menos agua, cuando lo recomendado -aunque pueda parecer contradictorio-, sería ingerir más, puesto que ayuda al buen funcionamiento del riñón.

Las legumbres
Son un alimento muy nutritivo, que durante largo tiempo se asoció a personas de bajo estatus económico. Al contrario de lo que frecuentemente se piensa, son una gran fuente de hidratos de carbono, minerales y fibra, y muy bajo contenido graso. Lo que sí merece especial mención es, que estos alimentos, por nuestras tradiciones culinarias, solemos asociarlos en guisos con otros ingredientes que sí contienen grandes cantidades grasa de origen animal, y con alto contenido en grasa saturada (tocino, chorizo, jamón, etc). Son estos los que si deberíamos reducir, pero no las legumbres. Un forma ideal de consumirlas es en guisos con carnes magras y verduras, en ensalada o como purés.

La carne de cerdo
Generalizar que “el cerdo engorda”, no atiende a la verdadera realidad: del cerdo se aprovecha todo y tiene muchas partes diferenciadas. Es cierto, que algunas de estas partes -por su alto contenido graso- se deben moderar, como la panceta, el tocino o las chuletas. Sin embargo, otras partes como el margo o el solomillo, son partes magras con poca cantidad de grasa y, por tanto, su consumo nos va a aportar proteínas de gran calidad sin aumentar drásticamente la ingesta de Kcal.

Los productos “light” adelgazan
La normativa que regula el etiquetado, exige que los productos etiquetados como “light” tengan, al menos, un 30 % menos de Kcal que sus homólogos. Según esta normativa, si un producto standard nos aporta 600 kcal por cada 100 g, su equivalente “Light” debe aportar 420 Kcal o menos. Pero no deja de ser un aporte de Kcal, donde además debemos de cuidar el perfil de nutrientes que incluye.

No desayunar, adelgaza
Esta mala práctica repercute en peores hábitos de vida en general, menor rendimiento escolar y laboral, peor estado anímico, etc, consecuencia de la deficiencia en nutrientes que padece nuestro organismo durante el periodo de abstinencia. Además, crea resistencia a la hormona que se encarga de los depósitos de grasa en el cuerpo (la leptina). Podríamos decir que ocurre algo similar a la insulina en los pacientes diabéticos. No es en absoluto aconsejable.

Los productos integrales adelgazan
Las harinas y cereales integrales tienen prácticamente las mismas calorías que los productos refinados. La diferencia consiste en que los productos integrales tienen mayor contenido de fibra, vitaminas y minerales. Poseen mayor poder saciante, por lo que son recomendados, y más si se pretende controlar o perder peso.

La fruta, como postre, engorda
Una fruta aporta las mismas calorías antes o después de las comidas. Por lo tanto, el orden en que se ingieren los alimentos a lo largo del día no influye en el aporte energético. La ventaja de consumirlo antes de las comidas es que, gracias a su contenido en fibra y agua producen un efecto saciante, y quizás una mayor absorción de vitaminas. Una dieta equilibrada debe incluir al menos tres piezas al día de fruta.

Es malo mezclar alimentos
Existen muchas “dietas milagro” que se basan en monodietas o consumo de un único alimento o grupo de alimentos -también llamadas dietas disociadas. Su teórica base científica, es una supuesta interacción entre estos, que provocaría el efecto de “engorde”. Este principio no tiene base científica y, aunque es cierto que en la digestión algunos nutrientes condicionan la absorción de otros, todas las Sociedades Médicas y Científicas advierten de de los inconvenientes de esta falsa creencia, y de los perjuicios para la salud del consumidor.

Los huevos y el Colesterol

Es cierto que, en su composición, el huevo contiene gran cantidad de colesterol -en la yema-; pero también es cierto que este colesterol no es absorbido en gran cantidad por el organismo. Además, respecto al colesterol, hay tener en cuenta que, nuestro propio organismo “debe fabricar” colesterol (colesterol endógeno), por lo que, si se detecta un déficit, nuestro organismo sintetiza -fabrica- más. Lo que realmente es importante, es mantener regulados los mecanismos de absorción y síntesis y, para esto, un buen remedio es el consumo de esteroles y la práctica de ejercicio regular.

Consumo de Nutrientes

No es necesario el consumo de vitamina D, porque el organismo la sintetiza
Es cierto que los seres humanos sintetizamos esta vitamina cuando tomamos el sol . Sin embargo, nuestro organismo no “fabrica” suficientemente como para cubrir todas nuestras necesidades, y aún menos, en periodo de crecimiento. Aunque vivimos en el “país del sol”, un 60 % niños españoles son deficitarios en esta vitamina, necesaria para fijar el calcio en los huesos, entre otras funciones.

La leche es mala

Somos los únicos animales que tomamos leche después del periodo de lactancia
No es necesario mencionar qué ocurre cuando damos leche a un gato o a un perro, especialmente cuando son pequeños, ¿Verdad? La toman como un majar ¿Dónde está la clave? Evidentemente ningún animal tiene la capacidad de ordeñar y sistematizar una producción de leche de otra especie. Por otra parte, encontramos que es nuestra principal fuente de calcio en los Españoles (80 %), que unido al déficit en vitamina D que veíamos anteriormente es importante no excluir. Además, es una buena fuente proteica, con interesantes aminoácidos que, complementándola con otros alimentos, la convierten en una de las mejores fuentes. Los que deban cuidar su salud cardiovascular y peso, pueden elegir la variedad desnatada o semidesnatada. En el caso de presentar intolerancias (lactosa,…) o efectos indeseados (aumento de mucosidad), además de evitarla por estas exclusivas razones, es positivo analizar los síntomas, e investigar su causas.

Es malo cocinar con microondas

No existen evidencias científicas al respecto. Su funcionamiento: una fuente emisora de ondas electromagnéticas -las microondas-, que provocan una fricción entre las moléculas de agua del interior del alimento. Esto produce calor que se transmite al resto de moléculas por contacto. Estas ondas no producen radiación, ni existen estudios científicos sobre las microondas y cáncer. Sin embargo, puede ser una herramienta para cocinar adecuada, ya que -por ejemplo-, nos permite cocinar sin necesidad de añadir aceite extra para el cocinado.

Son mas sanos los alimentos que contienen grasas vegetales

Muchos productos indican en sus etiquetas que contienen “grasas o aceites vegetales”. Evidentemente, este concepto es utilizado por las marcas por considerar que el consumidor sentirá preferencia por este producto pero, por otra parte, puede llegar a confundir al consumidor. Se puede interpretar que contiene aceite de oliva o de girasol pero, en la mayoría de los casos, contienen grasas saturadas procedentes del aceite de coco y de palma, que son perjudiciales para la salud cardiovascular, por su capacidad de aumentar los niveles de colesterol sanguíneo. Muy al contrario, las grasas insaturadas ayudan a reducir los niveles de colesterol en sangre. Estas grasas se encuentran, principalmente, en otros alimentos de origen vegetal (aceite de oliva y de semillas, frutos secos,…), y en los pescados azules (sardina, caballa, atún, salmón,…). Estos aceites no son tan utilizados en la elaboración de productos de alimentación por ser más elevado su precio y, cuando son utilizados, aparecen destacados en el etiquetado (“en aceite de oliva”, por ejemplo).

Productos y aparatos que eliminan grasa localizada

Existen en el mercado tanto productos dietéticos o cosméticos, como distintos aparatos que prometen pérdidas de grasa localizada. Cierto es que algunos de estos pueden tener algún efecto, pero ojo, la mayoría no están probados científicamente o tan solo tienen uno o dos estudios con pocos pacientes intervenidos y de unas características muy particulares. La oxidación de lípidos es un proceso general, hoy día no se puede enviar señales o mensajes para metabolizar y movilizar las grasas solo de una zona. Es por ello que al perder peso, muchas personas enseguida notan el resultado en la cara, cuando posiblemente sea de los sitios que menos preocupan a la gente.


CONCLUSIÓN

Aunque hay rumores muy extendidos y aceptados por la mayoría de la sociedad, no siempre son reales. Desde aquí pretendemos que el lector adquiera la información para rechazar “argumentos” como los reflejados.
Es importante señalar que, aunque hay algunos de estos mitos que se puedan cumplir en algunas personas, a veces son malentendidos, como “el agua me engorda”, cuando puede querer decir “tengo facilidad para retener líquidos”. O puede que con una “dieta milagro” consiga bajar peso a una persona, pero no significa que sean verdad, buenos o saludables.

Autor:

Ismael San Mauro Martín. Dpto. Técnico nutrición

Diplomado en Nutrición Humana y dietética

Máster en Nutrigenómica y nutrición personalizada

Máster en Condicionantes genéticos, nutricionales y ambientales en el

crecimiento y el desarrollo

Miembro de GE-NuDAFD (Grupo de Especialización en Nutrición y

Dietética para la Actividad Física y el Deporte), grupo de especialistas a nivel Nacional.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Elwood PC, Givens DI, Beswick AD, Fehily AM, Pickering JE, Gallacher J. The survival advantage of milk and dairy consumption: an overview of evidence from cohort studies of vascular diseases, diabetes and cancer. J Am Coll Nutr. 2008;27(6):723S-34S
  2. Consumer Eroski. Falsedades y mitos alimentarios. 2008.
  3. San Mauro I, Rodríguez S. Mitos y errores frecuentes en nutrición. Sobre El Tapiz. 2ª Edición. Junio 2011.
  4. Bolado García VE. Mitos en el tratamiento nutriológico de la obesidad y la diabetes mellitus. Nutrición Clínica 2002;5(4):267-71.
  5. De Cangas R. 111 Mitos y Leyendas alimentarias. Ramón. Universidad de Navarra. 2008.

Redacción:
Jesús López. Dirección

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Dieta Milagro


beengood. Boletín técnico nº 4. Septiembre 2011

Contenido

  1. Introducción
  2. Objetivos
  3. Dieta, dieta milagro y dieta proteinada
  4. Características Habituales
  5. Problemas asociados
  6. Conclusión
  7. Bibliografía

INTRODUCCIÓN

Desde hace años, vienen proliferando todo tipo de dietas “pintorescas”, que prometen pérdidas de peso milagrosas. En muchas ocasiones, asociando o atribuyendo esta promesa a un personaje famoso.

Estas dietas se suelen basar en ingerir un único tipo de alimento, en restringir drásticamente algunos otros, en no mezclar cierto tipo de alimentos, etc.
En la mayoría de los casos, se trata de dietas muy hipocalóricas -muy bajas en calorías- y, de ahí, que inicialmente se pierdan muchos kilos (incluyendo la pérdida de agua inicial).
Estas dietas pueden ser muy desequilibradas nutricionalmente, además de monótonas y peligrosas para la salud.
La mayoría de ellas carecen de fundamento científico y, además de ser nutricionalmente desequilibradas, dificultan la adquisición de hábitos saludables, por lo que son insostenibles a largo plazo.

OBJETIVOS DEL ARTÍCULO

Con este artículo intento acercar al lector a la realidad de estas ofertas que pueden confundir, ser perjudiciales para la salud y, al fin, ir en contra de nuestro lícito y aconsejable objetivo de adelgazar, cuando nuestro peso excede del saludable.

DIETA, DIETA MILAGRO Y DIETA PROTEINADA

El mayor problema de estas dietas es, precisamente, que algunas están muy extendidas, aprovechando esa asociación de personajes populares, y las potentes campañas publicitarias, que hacen que se perciban como sencillas, fáciles, accesibles y seguras, como la Dieta Dukan o los test ALCAT. ¿Cómo nos va a engañar este famoso?.
No por ello debemos de confiar en ellas.

De forma general, las llamadas dietas “milagro”, se pueden clasificar en tres grandes grupos:

  • Dietas hipocalóricas desequilibradas. En este grupo incluimos la famosa dieta de la Clínica Mayo, la dieta “toma la mitad”, dieta Gourmet, Dieta Cero. Estas dietas provocan un efecto rebote, caracterizado por una rápida ganancia de peso tras acabarla. Y se concreta en un aumento de masa grasa y pérdida de masa muscular. Esto obedece a que el metabolismo se adapta a la disminución drástica de la ingestión de energía mediante una disminución del gasto energético. Estos regímenes suelen ser monótonos, además de presentar numerosas deficiencias en nutrientes, sobre todo, si se prolongan en el tiempo.
  • Dietas disociativas. Incluimos en este grupo la dieta de Hay o Disociada, Régimen de Shelton, dieta Hollywood, dieta de Montignac, Antidieta, etc. Estas dietas se basan en el fundamento de que los alimentos no contribuyen al aumento de peso por sí mismos, sino al consumirlos según determinadas combinaciones. No limitan la ingestión de alimentos energéticos, sino que pretenden impedir su aprovechamiento como fuente de energía con la disociación. Esta teoría carece de fundamento científico y los resultados obtenidos sólo obedecen a un menor consumo de energía. Además, este tipo de consumo es, en la práctica, casi imposible, porque no existen alimentos naturales que únicamente contengan proteínas o hidratos de carbono, por ejemplo.
  • Dietas excluyentes.Estas dietas se basan en eliminar de la dieta algún grupo de nutrientes. Pueden ser:
  1.  Ricas en hidratos de carbono y sin lípidos ni proteínas, como la dieta Dr. Prittikin o la dieta del Dr. Haas.
  2.  Ricas en proteínas y sin hidratos de carbono, como la dieta de Scardale, la dieta de los Astronautas, la dieta de Hollywood o la dieta de la Proteína Líquida. Producen una sobrecarga renal y hepática muy importante
  3.  Ricas en grasa, como la dieta de Atkins, o la dieta de Lutz. Se conocen como dietas cetogénicas, y pueden ser muy peligrosas para la salud, produciendo graves alteraciones en el metabolismo.

¿Y porqué están de “moda” las dietas hiperprotéicas?

Principalmente por 2 motivos:

  • Las proteínas son los macronutrientes que más saciedad producen, aunque esto depende del alimento en particular
  • Las proteínas son los macronutrientes en los que más energía es necesario emplear para metabolizarlos (Termogénesis o Efecto Térmico de los alimentos, TEF por sus siglas en inglés):
    • Proteína: Entre el 20 y el 35 % de la energía que contiene la proteína de un alimento, se consume en el propio proceso metabólico.
    • Carbohidratos: Entre el 5 y el 15 % de la energía que contienen los Hidratos de Carbono de un alimento, se consume en ese proceso.
    • Grasas: Solo hasta un 3 % de la energía que contiene las Grasas un alimento, se consume en el propio proceso metabólico.

Características Habituales

  • Están indicadas por personas ajenas a la especialidad dietética y a la nutrición.
  • Tienen una descripción muy imprecisa.
  • Contienen elevadas promesas de pérdida de peso.
  • Su eficacia no está probada científicamente.
  • Sus fundamentos dietéticos son claramente refutables.

Problemas asociados

  • La pérdida de peso conseguida es debido a que se consumen menos calorías (dieta hipocalórica), y no por los efectos que se le atribuyen a dicha alimentación.
  • Puede producir efectos psicológicos negativos.
  • Pueden desencadenar, incluso, trastornos del comportamiento alimentario (anorexia y bulimia), a veces, de mayor gravedad que el exceso de peso que se pretende corregir.
  • Favorecer el efecto “rebote” o “yo-yo”.
  • Al abandonarlas, las personas que siguen estas dietas no han aprendido a comer saludablemente, volviendo a los hábitos que les llevaron a engordar.
  • Este tipo de dietas restringe la ingesta de alimentos saludables que aportan nutrientes esenciales (comprometiendo la ingesta de vitaminas y minerales).
  • No aportan la variedad de alimentos necesaria para satisfacer las necesidades nutricionales.
  • Pueden causar anomalías cardiacas, renales, óseas y del hígado; así como aumentar la mortalidad total.

Conclusión

La mejor dieta, con base científica:

  • Conlleva una reducción adecuada de Kcal (500-1.000 kcal/día.
  • Es variada y está basada en la dieta mediterránea.
  • Debe ir acompañada de importantes cambios en los hábitos conductuales y de ejercicio físico.
  • NO debe ocasionar efectos adversos,muy al contrario, puede mejorar el estado de salud de la persona y prevenir de enfermedades.
  • Debe ser continuada y mantenida -durante y después- en el tiempo.
  • Debe ser creada de forma personalizada, y supervisada por un especialista en nutrición.

Bibliografía

  1. AESAN. Riesgos para la salud. “Dietas Milagro”. 2007. Disponible en http://www.aesan.msc.es/AESAN/web/destacados/dietas_milagro.shtml
  2. Mataix J. Adelgazar: verdades y falsedades. Ed. Alhulia, 1998.
  3. Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas ¿Está dispuesta la sociedad a perder peso poniendo en riesgo su salud, y además a un precio desorbitado? ENERO 2011
  4. Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad. SEEDO: Consejos de Nutrición: Dietas erróneas.
  5. Salas-Salvado J, Rubio MA, Barbany M, Moreno B. SEEDO 2007 Consensus for the evaluation of overweight and obesity and the establishment of therapeutic intervention criteria]. Med Clin (Barc) 2007;128(5):184- 96.
  6. Freedman MR, King J, Kennedy E. Popular diets: a scientific review. Obes Res 2001.

Autor: Ismael San Mauro Martín
Diplomado en Nutrición Humana y dietética
Máster en Nutrigenómica y nutrición personalizada
Máster en Condicionantes genéticos, nutricionales y ambientales en el crecimiento y el desarrollo
Director del Departamento de Nutrición, Unidad de Obesidad (Hospital Nuestra Señora de America).
Comité Técnico, BeenGood: tecnico@nutricionysaludnatural.com

Adelgazar. Hábitos básicos durante un programa


beengood. Boletín técnico nº 3. Septiembre 2011

Contenido

  1. Introducción
  2. ¿Qué debemos saber sobre la pérdida de peso?
  3. La dieta y el ejercicio físico
  4. ¿Por qué fallan las dietas?
  5. Hábitos y pautas fundamentes para mantener un estilo de vida saludable
  6. Suplementos alimenticios
  7. Bibliografía


INTRODUCCIÓN
En nuestro boletín nº 2,“Sobrepeso y Obesidad. ¿Es la Dieta la mejor solución?”, expusimos las principales características de la obesidad y cómo esta puede ser la causa de numerosas enfermedades, además de disminuir la calidad de vida de las personas.
En esta ocasión, vamos a transmitir ciertas pautas generales básicas, que puedes poner en práctica fácilmente, y empezar así a mejorar tu calidad de vida hoy mismo, no aumentar de peso y, posiblemente, bajarlo ligeramente.

¿Qué debemos saber sobre la pérdida de peso?
Como sabes, la obesidad es una enfermedad crónica y multifactorial. Estos conceptos nos dicen que no se produce de un día para otro, y que es el resultado de la interacción de varios factores. Por lo tanto, para perder peso debes tener esto muy presente. Te aconsejamos que pierdas peso gradualmente. No pretendas bajar de peso de un día para otro, y plantéate trabajar diferentes facetas, para conseguir unos resultados óptimos y mantenerlos en el tiempo.

La dieta y el ejercicio físico
A las recomendaciones básicas de “cómo debe ser una dieta de adelgazamiento” – Boletín nº 2-, cabe comentar que existe el consenso científico en cuanto a la reducción de la carga calórica y el reparto de macronutrientes. Así pues, se establece como norma que la reducción de 500-1.000 kcal./día conllevan la pérdida de 1/2 Kg a 1 kg. a la semana y, por tanto, una media de pérdida de peso de 2-4 kg. al mes. En general, las mujeres deberían ingerir unas 1.800-2.000 kcal./día y los hombres unas 2.500 Kcal/día (recordar que dependerá de cada persona). Las pérdidas de peso exageradas que prometen algunos métodos son muy tentadoras y, en ocasiones, muy bien recibidas comercialmente, porque es frecuente que hayamos fracasado en otras ocasiones. Sin embargo, la inmensa mayoría de estos métodos y estas grandes pérdidas que prometen, implican no cubrir todos los nutrientes esenciales, perder músculo, agua, y el abandono finalmente por su dificultad de seguirlo y los deterioros en la salud que pueden generar. En muchos casos,  se produce un rebote después -conocido como efecto yo-yo-, recuperando de peso perdido, incluso más. Aunque a veces se olvida, no aumentar de peso durante unas semanas también puede ser una meta adecuada.
Es muy importante acompañar cualquier tratamiento con ejercicio físico. Esto nos ayudará a perder peso más rápidamente, a ganar masa muscular y a evitar efectos “colaterales”, como pueden ser las estrías.

La distribución de las calorias en nuestras comidas, a lo largo del día, la podemos representar con este diagrama:

Distribución de calorias durante el día

Distribución de calorias recomendada por ingesta

La distribución de macronutrientes más aceptado por la comunidad científica es:
– Proteínas: Deben aportar entre el 15-20 % de las Kcal.
– Grasas: Deben aportar entre el 30-35 % de las Kcal.
– Hidratos de carbono: Deben aportar entre el 50-60 % de las Kcal.
Algunos expertos y grupos de obesidad clínica, estableciendo cifras similares, proponen ligeros cambios: aumentar la proteína y disminuir los hidratos de carbono, pero siempre, y en cada uno de los 3 tipos de macronutrientes, manteniendo un perfil de gran calidad nutricional (aportando proteínas de alto valor biológico, aumentando la ingesta de ácidos grasos esenciales, y disminuiendo la de azúcares de absorción rápida, sin reducir el consumo de frutas, verduras, cereales integrales y legumbres).


¿Porqué fallan las dietas?
Los motivos son variados:

  • no está personalizada ni adaptada a las necesidades y gustos del paciente;
  • no es variada en platos, técnicas culinarias, formas de presentación, ni sabrosa;
  • no van acompañadas de pautas y cambios de estilo de vida;
  • no hay seguimiento profesional;
  • son monótonas, difíciles de cumplir, etc.

Hay algunos estudios que han estudiado este fenómeno, concluyendo que las principales causas de abandono de tratamientos dietéticos fueron: expectativas irreales sobre el tratamiento, periodos vacacionales, estilos de vida incompatibles con la dieta, la edad del cliente y el nivel de estrés del mismo. Aconsejamos, por lo tanto, que el profesional, de acuerdo con el paciente, tenga en cuenta todos estos factores, más teniendo en cuenta lo imprescindible que es que se mantenga el tratamiento, y los nuevos hábitos adquiridos, a lo largo del tiempo.

Hábitos y Pautas fundamentales para mantener un Estilo de Vida Saludable

  • Planifica tus comidas, para que sea variada desde la compra de los alimentos.
  • Interésate por leer y comprender el contenido de las etiquetas de los alimentos que compras.
  • Ve a comprar cuando no tengas hambre y con una lista cerrada, por ejemplo, después de una comida. Indirectamente, además, evitaremos el hábito del sedentarismo.
  • Reduce las horas de ver la TV, o estar sentado frente al ordenador.
  • Camina al día de forma continua, al menos 30 minutos.
  • Mantén un orden y distribuye regularmente los alimentos a lo largo del día.
  • Cocina de forma más saludable, con menos grasas. Las técnicas de cocinado más saludables son: la plancha, hervido, horno, microondas, papillote, etc. Evita los fritos y rebozados, las comidas preparadas y el fast-food.
  • Modera el tamaño de las raciones.
  • Bebe al menos 1,5-2 litros de agua al día.
  • Come sentado, despacio y mastica bien los alimentos. Esto disminuirá tu ansiedad, aumentará el efecto saciante y te ayudará en la digestión.
  • Procura comer en un entorno tranquilo y en el lugar apropiado de la casa y, a poder ser, en familia.
  • Evita comer mientras ves la televisión, o utilizas el ordenador.
  • Introduce todos los grupos de alimentos: legumbres, cereales integrales, arroz, frutos secos, verduras, hortalizas, frutas, carnes, pescados, huevos, lácteos y aceite de oliva.
  • Toma, al menos, 5 raciones entre frutas y verduras cada día.
  • Consume productos frescos, de temporada y, preferentemente, locales.
  • Cocina con poca sal. En su lugar usa especias, vinagre, vino o licor.
  • Retira las partes grasas superficiales de la carne antes de comerla.
  • Si no dispones de mucho tiempo, cocina más cantidad y congela los platos por raciones.
  • Es importante empezar el día con un buen desayuno, hacer un reparto calórico ajustado al ritmo de vida y realizar 5-6 comidas diarias.
  • Modera el consumo de alcohol, cada gramo de alcohol nos aporta 7 kcal.
  • Práctica algún deporte que te motive y, si es posible, acompañado y al aire libre.
  • Si un día incumples la dieta, no te preocupes. Tiene poca importancia, porque el resto de los días vas a seguirás con ella.
  • Plantéate retos pequeños y alcanzables. Evita los difíciles de alcanzar y desmotivadores.


Suplementos alimenticios
Los productos dietéticos, bajo consejo profesional, pueden beneficiar a los pacientes que quieran perder peso. Por un lado ayudan a completar los nutrientes esenciales (especialmente micronutrientes), sin aumentar en gran medida la ingesta de Kcal. Por otra parte, algunos principios activos están siendo estudiados por su posible beneficio como aumentar la oxidación de lípidos, además de proteger frente a enfermedades relacionadas con la obesidad; desplazan a otros productos de menor interés, como refrescos azucarados y carbonatados (consumiendo unos en lugar de los otros), etc.

Autor:

Ismael San Mauro Martín. Dpto. Técnico nutrición

Diplomado en Nutrición Humana y dietética

Máster en Nutrigenómica y nutrición personalizada

Máster en Condicionantes genéticos, nutricionales y ambientales en el
crecimiento y el desarrollo

Miembro de GE-NuDAFD (Grupo de Especialización en Nutrición y
Dietética para la Actividad Física y el Deporte
), grupo de especialistas a
nivel Nacional.

Bibliografía

  • Shaw K, Gennat H, O’Rourke P, Del Mar C. Exercise for overweight or obesity. Cochrane database of systematic reviews 2006.
  • Dansinger ML, Tatsioni A, Wong JB, Chung M, Balk EM. Meta-analysis: the effect of dietary counseling for weight loss. Ann. Intern. Med. 2007147 (1):41-50.
  • Sámano Orozco LF. Abandono del Tratamiento Dietético en Pacientes Diagnosticados con Obesidad en un Consultorio Privado de Nutrición. Nutr. clín. diet. hosp. 2011; 31(1):15-19.

 

Sobrepeso y Obesidad. ¿Es la Dieta la mejor solución?



beengood. Boletín técnico nº 2. Septiembre 2011

Contenido

  1. Introducción
  2. ¿Qué es el sobrepeso y la obesidad?
  3. ¿Por qué se produce?
  4. ¿Qué debemos tener en cuenta para evitar el sobrepeso y la obesidad?
  5. Tratamientos. ¿Es la dieta el mejor remedio?
  6. Conclusión
  7. Bibliografía

INTRODUCCIÓN

En los países desarrollados arrastramos una epidemia que va creciendo sin parar, especialmente desde el inicio del siglo XXI: la obesidad.
Los cambios en los estilos de vida y hábitos de millones y millones de personas, han conseguido que, cada vez más, encontremos a nuestro alrededor personas con esta importante enfermedad crónica y que lo percibamos como normal. Las tasas de sobrepeso y de obesidad se han incrementado hasta ser una de las causas de mortalidad directa o indirecta, y ponen en alerta a políticos, comunidad científica y médica.
La sobreingesta, la masificación de productos hipercalóricos, el exceso de información -en muchos casos fraudulenta- que corre por todos los medios de difusión, el sedentarismo o el estrés, son parte de la causa de este creciente problema.
Este artículo tiene el objetivo de divulgar las características de esta enfermedad.

¿QUÉ ES EL SOBREPESO Y LA OBESIDAD?

El sobrepeso y la obesidad son distintos grados de exceso de peso corporal, a expensas de un aumento de grasa.
La obesidad es la enfermedad crónica; es decir, no se produce de un día para otro ni desaparece rápidamente. Es de origen multifactorial, lo que significa que aparece por varios motivos y está asociada con numerosas enfermedades y un incremento de la mortalidad.
Se la relaciona como factor de riesgo que favorece la aparición de muchas otras enfermedades crónicas como la diabetes mellitus, la hipertensión arterial, hipercolesterolemia, problemas cardiovasculares (infarto, ictus, …), osteoporosis, ciertos tipos de cánceres como el de colón, depresión, apnea del sueño, etc.
Para hablar de la obesidad, -por consenso- se usa una fórmula, el índice de masa corporal o IMC. Este cálculo se realiza dividendo el peso (kg.) entre la talla al cuadrado (cm). El  resultado de esta operación es una cifra, que se clasifica según siguiente diagrama:

Diagrama de Clasificación de la obesidad

En lo que respecta a la salud, también hay que tener en cuenta la distribución de esta grasa, puesto que no supone el mismo riesgo. La grasa distribuida mayoritariamente en la parte abdominal, conlleva un mayor riesgo (más enfermedades).
Por otra parte, es común encontrar diferencias en el reparto fisiológico de la grasa entre los géneros, lo que se conoce como obesidad androide (tipo manzana) y ginoide (tipo pera).

Distribución de grasa según género

Distribución general de la grasa según género. Androide Ginoide

¿PORQUÉ SE PRODUCEN EL SOBREPESO Y LA OBESIDAD?
Como ya hemos indicado, el sobrepeso es un proceso multifactorial.
Podemos hablar de 3 principales factores implicados: factor genético, ambiental y sedentarismo/actividad física.
Existen otros factores de menor relevancia, como determinadas enfermedades o algunos medicamentos. El conjunto de sobrepeso y obesidad alcanza el 50 % de la población de los españoles y el 20 % de los niños y adolescentes, índices que se estima seguirán creciendo.
En los últimos años, las nuevas tecnologías han permitido analizar el código genético humano, y valorar el factor genético.
Fruto de estas investigaciones, se han observado más 400 genes implicados en la obesidad. Los genes son nuestro carnet de identidad personal, y no lo elegimos, por lo que, en cierta medida, muchas personas nacen con una predisposición a tener sobrepeso u obesidad. Sin embargo, esto no es suficiente, ya que los demás factores también tienen su importante papel.
Sobre la genética, la comunidad científica ha dado un paso mayor, estudiando la interacción entre los genes de cada persona y el posible beneficio de la ingesta de ciertos nutrientes o alimentos (nutrigenética), y cómo interaccionan los nutrientes que ingerimos con nuestros genes (nutrigenómica). De estas últimas dos tendencias, han surgido nuevos métodos y dietas especiales en algunos centros, de las que hablaremos en el boletín sobre las “Dietas Milagro”.
Como factores ambientales se incluyen la alimentación, el estilo de vida (estrés, bombardeo de anuncios de productos alimenticios, sobreoferta alimentaria en establecimientos,…). Quizá a alimentación sea uno de los factores más importantes, ya que implica un posible exceso de nuestras recomendaciones energéticas.
El sedentarismo o, dicho de otro modo, la falta de actividad física, es el tercer factor más importante. Las sociedades actuales han buscado refugio en las nuevas tecnologías para alcanzar la comodidad y el mínimo esfuerzo. Esto implica que la actividad física, en consonancia con los hábitos de vida cotidianos, sea mucho menor. La falta de tiempo, la introducción de las mujeres en el mundo laboral, etc., limitan la práctica de ejercicio regular en muchos casos.
Otros factores, que tan solo citaremos por encima, y que tienen implicación en el sobrepeso y la obesidad son ciertas enfermedades (hipotiroidismo, ovario poliquístico, acromegalia o Síndromes como el Prader-Willi o Cushing, entre muchos otros), y algunos medicamentos (glucocorticoides, antidepresivos tricíclicos y estrógenos)
Además, existen algunas situaciones especiales que con frecuencia pueden desencadenar la obesidad: embarazo, lactancia, dejar de fumar, menarquía o intervenciones quirúrgicas (pues precisan un tiempo de reposo e inactividad física).
Sobre la carga genética y otros factores, como medicamentos o enfermedades no podemos hacer demasiado, o simplemente debemos seguir el consejo profesional de nuestro médico. Por esta razón, es importante conocer algo de lo que hablamos frecuentemente en la ciencia de la nutrición y los tratamientos de la obesidad: El equilibrio energético u homeostasis energética.
Las personas tenemos unas necesidades de energía diarias dependiendo de muchos factores:

  • Metabolismo basal: energia necesaria para cubrir las necesidades vitales básicas como respirar, bombear sangre, etc.
  • Genética.
  • Tamaño, peso y talla.
  • Composición corporal: % de músculo.
  • Edad.
  • Termogénesis.
  • Género.
  • Clima.
  • Factores psíquicos.
  • Enfermedades y medicación.
  • Actividad física.

Estas características son individuales y, en algunos casos, temporales; es decir, pueden modificarse con cada estación del año, cambios de domicilio, etc.

Lo importante es mantener una nutrición balanceada, equilibrando los diferentes nutrientes y adaptando la ingesta calórica a lo que consumimos en las diferentes circunstancias  (mayor o menor actividad física, estados de estres o de enfermedad, edad, etc.)

¿QUÉ DEBEMOS TENER EN CUENTA PARA PREVENIR EL SOBREPESO Y LA OBESIDAD?

Para no hacer excesiva la extensión de este artículo, publicaremos próximamente un boletín especial sobre este aspecto. Sí que queremos recordar en esta ocasión, el aspecto de educación familiar que, desde aquí, queremos transmitir y enfatizar: Todos los hábitos alimentarios y sociales son adoptados por los niños. Tenemos el deber pues, de atender y ocuparnos de la nutrición de nuestros hijos y nietos.

TRATAMIENTOS, ¿ES LA DIETA EL MEJOR REMEDIO?

La respuesta es “Sí, pero…” o “No únicamente…”.
En la actualidad existen diferentes sistemas o vías para el tratamiento de la obesidad, pero es importante resaltar que, ninguno seguido aisladamente suele tener grandes resultados a largo plazo. La conjunción de ellos es mucho más efectiva y, por otra parte, todas las personas no respondemos igual al mismo tratamiento.
Podemos destacar los siguientes tratamientos:

Tratamientos médico-quirúrgicos
Consisten en modificar en la capacidad del estómago y, por tanto, la cantidad de ingesta y la sensación de saciedad. Pueden ser por cirugía bariátrica (reducción de parte estómago), o con la introducción de un balón en el estómago.
Es imprescindible realizarlos en centros médicos acreditados y con condiciones adecuadas para estas intervenciones.

Liposucción
Es la extracción de la grasa acumulada por succión.
Es imprescindible realizarlo en centros médicos acreditados y con condiciones adecuadas para estas intervenciones.

Tratamientos farmacológicos
En la actualidad solo existen dos fármacos para tratar la obesidad: orlistat (Xenical®) y sibutramina (Reductil®). La sibutramina es un fármaco que produce una disminución del apetito. El orlistat es un inhibidor de la lipasa intestinal e impide que el 30% de las grasas de la dieta se absorban. Sin embargo, su uso está restringido a un perfil de pacientes específico. Además, se debe recalcar que, en muchos casos, no sirven de gran ayuda debido a que no se combinan con otras prácticas.

Ejercicio físico
Es fundamental, junto con la dieta o alimentación. Como hemos visto, es la forma de balancear nuestra homeostasis energética. Además, nos sirve para aumentar y/o mantener tonificada la masa muscular. Es un aspecto importantísimo para ganar en salud, sentirnos con mayor capacidad física en las tareas diarias, prevenir enfermedades, y sentirnos mejor con nosotros mismos.

Dieta
Podemos decir que es el eje central, aunque no lo único en que debemos que fijar nuestra atención. Recomendaciones básicas de cómo debe ser una dieta de adelgazamiento:

  • Supervisada por un profesional de la nutrición (lo ideal es esté integrada por un equipo multidisciplinar de médico o endocrino, especialista en actividad física, psicólogo y nutricionista).
  • Adaptada a cada persona y situación. Teniendo en cuenta todos los factores que veíamos en el apartado anterior.
  •  Que respete hábitos de vida, laborales y culturales del paciente.
  • Que incluya todos los grupos de alimentos. Basados en la DIETA MEDITERRANEA-PIRÁMIDE DE LOS ALIMENTOS.
  • Variada y moderada en cantidad.
  • El uso de suplementos dietéticos y alimentos funcionales puede ser beneficioso.

Recomendamos el consejo profesional, que nos garantice cubrir todos nutrientes esenciales, aún disminuyendo la carga energética.

Por otra parte, algunos nutrientes y componentes bioactivos están siendo estudiados en la actualidad por su implicación en el metabolismo lipídico (como posibles eliminadores de grasa corporal). También, debido a la situación de inflamación crónica producida por la obesidad, el uso de antioxidantes pueden ayudar frente a las enfermedades asociadas a la obesidad que veíamos al inicio.

Ampliaremos la información sobre la correcta alimentación, la conocida pirámide nutricional y los hábitos prácticos a seguir en el siguiente boletín.

CONCLUSION

  • El sobrepeso y la obesidad son enfermedades complejas, que se deben tratar de forma multifactorial y por especialistas formados y con experiencia en la ciencia de la nutrición.
  • Es muy importante que se personalicen los tratamientos de pérdida de peso, pues como hemos visto son muy variadas las características individuales, y lo que puede ser beneficioso para una persona puede estar no recomendado para otras.
  •  Realizar ciertos cambios en el patrón de vida diaria y considerar la importancia que tiene la alimentación como factor preventivo de enfermedades, y co-ayudante de tratamientos, es fundamental para que las cifras alarmantes de obesidad y sobrepeso desciendan.

Autor:

Ismael San Mauro Martín. Dpto. Técnico nutrición

Diplomado en Nutrición Humana y dietética

Máster en Nutrigenómica y nutrición personalizada

Máster en Condicionantes genéticos, nutricionales y ambientales en el crecimiento y el desarrollo

Director del Departamento de Nutrición, Unidad de Obesidad (Hospital Nuestra Señora de América, Madrid).

Comité Técnico, BeenGood: tecnico@nutricionysaludnatural.com

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