Ejercicio para adelgazar

“Ando mucho, …todo el día de aqui para allá, ¡y no consigo quitarme ni un gramo de grasa, ni bajar de peso!”
Muchas personas se desmotivan cuando intentan iniciar el ejercicio físico, porque no ven resultados.
Queremos dar unas recomendaciones, sobre todo, para aquell@s que quieran adelgazar, iniciando desde cero una actividad física.
Conseguir la mayor eficacia en la reducción de grasa y peso, puede motivar para continuar en ese proceso, y obtener grandes beneficios para su salud y bienestar.

Adelgazar. ¿Cómo funciona nuestro organismo?

Nuestro cuerpo utiliza una mezcla de glucógeno (digamos un tipo de azúcar) y grasa para obtener la energía con la que realizar cualquier tipo de ejercicio físico.
Vamos a ver cómo, el juego de estos dos elementos, hacen imprescindible coordinar la nutrición y el ejercicio, para conseguir los resultados deseados en la pérdida de peso y grasa.

 Adelgazar. Relación entre el ejercicio y el consumo de grasa

En general, podemos establecer dos periodos:

Durante el ejercicio

– A Mayor intensidad del ejercicio, utilizamos mayor proporción de glucógeno y menor de grasa; a menor intensidad, mayor proporción de grasa y menor de glucógeno.

Tras el ejercicio

– A mayor intensidad del ejercicio mayor pérdida de grasa, y también de mantenimiento de músculo.

Teniendo en cuenta todo esto, la primera conclusión es clara:

Podemos tratar de que nuestro organismo utilice la grasa corporal como combustible con el ejercicio.
La planificación nutricional antes y después del ejercicio, y del propio ejercicio, son claves para aprovechar la adaptación de nuestro metabolismo, y mejorar la pérdida de grasa, con la máxima utilización de grasa corporal como combustible con el ejercicio.

Adelgazar. Tipos de Ejercicio

Veamos ahora en mayor detalle, qué tener en cuenta, en cada uno de los tipo de ejercicio para nuestro objetio de adelgazar perdiendo grasa.
Unos de los aspectos que diferencian el tipo de ejercicio (baja intensidad o baja intensidad) es la Frecuencia Cardíaca máxima (FCM). Es decir, el ritmo cardíaco que se alcanza durante el ejercicio. Este puede variar por la naturaleza de cada persona, y por lo entrenada que esté. No olvidemos la fexibilidad y adaptabilidad de nuestro organismo.

Ejercicio de baja intensidad (LISS, Low Intensity Steady State)

Una persona realizando un ejercicio como correr, trotar o andar a una intensidad baja (59%-64% FCM si está entrenada, y 47%-52% FCM si no está entrenada), durante entre 60 y 90 minutos, utilizará grasa durante la mayor parte del ejercicio.
Estará “quemando” calorías en ese periodo. Si consume más calorías, que las que aporta en su dieta, pierde peso de su grasa corporal.
Parece sencillo, ¿Verdad? Come menos, anda o corre más tiempo y pierdes más peso.
Desgraciadamente el organismo es más complejo.
Como hemos anticipado en Ayuno y Adelgazar, el uso de la grasa por el organismo está más determinada por sistema hormonal.
Además, debemos tener en cuenta, tanto el uso de grasa durante el ejercicio, como durante el resto del día, haciéndo un cálculo global del día completo.
Con este tipo de ejercicio, de baja intensidad (LISS) consigues “quemar” muchas calorías, pero solamente durante el ejercicio. El resto del día apenas habrá gasto energético debido a nuestro metabilismo y su adaptación. Si aportamos más calorías de las que hemos consumido, quedaremos igual.

Si te fijas en cualquier cualquier gimnasio en las personas que corren en la cinta, o en la elíptica horas y horas, o los que suelen andar o trotar por tu barrio, observarás que son los que menos bajan de peso.
Parece que deberían haber bajado un montón de kilos, pero no es así. Vamos a ver por qué…
La respuesta la encontramos en esa  flexibilidad de nuestro metabolismo, que se adapta rápidamente a este tipo de ejercicio de baja intensidad.
Sólo con este tipo de ejercicio, bajamos de peso durante los primeros días. Después, nuestro metabolismo estará adaptado, y no bajaremos de peso. Si no controlamos la ingesta de calorías, podemos tener hasta un efecto rebote.
Así pues, con el Ejercico de Baja Intensidad aumentamos la resistencia en la actividad aeróbica (resistimos mejor andar rápido, correr,…), pero limitamos nuestra pérdida de grasa y peso.
Por otra parte, corremos el riesgo de perder masa muscular, sobre todo, si lo unimos a una dieta baja en calorías, o proteínas.
Conclusión: Puede ser útil este tipo de ejercicio en nuestro objetivo de Pérdida de Grasa y Peso, solamente combinándolo con una nutrición adecuada, que ayude a esa quema de grasa.
Por ejemplo, parece que, durante el ejercicio de muy baja intensidad, el organismo utiliza más cantidad de grasa durante el ayuno, o con bajos niveles de glucógeno en el músculo, favorecido por el ayuno.

Conclusión: En nuestro objetivo, es mejor realizar ejercicio de baja intensidad en ayunas, y equilibrar la ingesta calórica y protéica tras el mismo.

Ejercicio de alta intensidad a intervalos

(High Intensity Interval Training, HIIT)
Este tipo de ejercicio consiste en alternar periodos cortos de ejercicio a un ritmo intenso, con periodos mas largos de ejercicio de intensidad baja o moderada.
Por ejemplo, correr muy rápido durante 15 segundos y, a continuación, continuar caminando o trotando tranquilo, a ritmo constante, durante 1 minuto, para dejar volver el ritmo cardíaco a estado de reposo.
Como hemos visto en Ayuno y Adelgazar, y en la parte anterior de este post, es importante tener en cuenta nuestro metabolismo para alcanzar cualquier objetivo, sea de de control de peso, o deportivo.
Tenemos posibilidad de actuar sobre nuestro metabolismo, y podemos hacerlo, tanto si está desajustado, como si queremos un objetivo concreto.

Adelgazar. Influir en el metabolismo

Además de lo que hemos visto anteriormente, la dieta, el ayuno, y el ejercicio de baja intensidad, debemos tener en cuenta lo que ocurre en nuestros músculos, y su capacidad y necesidad de consumo energético.
Dentro de cada célula muscular se produce energía (técnicamente, esta se denomina ATP) para que el músculo pueda moverse. Aquí también se utiliza la grasa.
Conclusión básica: A mayor tamaño del músculo, mayor cantidad de células lo componen, y mayor necesidad y capacidad de generación de energía existe, y de “quemar” grasa.
Por esto es fundamental el Ejercicio de Alta Intensidad. Debido a una mayor activación muscular, este tipo de ejercicio aumenta la pérdida de grasa respecto al de baja intensidad,
En este tipo de ejercicio, se produce un cambio metabólico, lo que se denomica efecto EPOC (Excess Post-exercise Oxygen Consumption). Lo que viene a querer decir es que, tras el ejercicio, el músculo, para recuperarse del esfuerzo, sigue “quemando” grasa corporal, incluso pasadas 48 horas tras del ejercicio.
Al contrario de lo que ocurre en el Ejercicio de Baja Intensidad, es aconsejable nutrir (preferiblemente incluyendo proteína) nuestro organismo antes del ejercicio, que eleva el efecto EPOC, “quemando” más grasa, y manteniendo la musculatura.
Por tanto, con este tipo de ejercicio se obtienen importantes beneficios respecto a la quema de grasa y el mantenimiento, incluso aumento, de la masa muscular respecto al Ejercicio de Baja Intensidad.

Adelgazar con ejercicio. Conclusión

Con una idea mas completa, una sencilla recomendación:

En cualquier programa de ejercicio cuyo objetivo sea reducir grasa, definir, mantener o aumentar la musculatura, es mejor incluir los dos tipos de ejercicio, dando prioridad al llamado de alta intensidad por intervalos.
La coordinación con un programa nutricional permite alcanzar la máxima eficacia.

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