Nutrición y Tercera Edad

Boletín beengood nº 5. Abril 2012
Partiendo de mi mayor respeto a los profesionales que consideran suficiente un hábito alimentario adecuado para mantener un estado saludable en circunstancia fisiológicas como la avanzada edad, mis conocimientos y mi experiencia en Centros de Tercera Edad, me llevan a recomendar complementos nutricionales.

Las razones, aunque obvias, no siempre se tienen en cuenta:

  • El metabolismo y la capacidad síntesis de nutrientes no esenciales, decrece.
  • Los alimentos disponibles no contienen la cantidad de nutrientes que contenían hace 25 años, por ejemplo.
  • La situación fisiológica crea déficit en el sistema inmunitario, con mayor tendencia a infecciones, etc., y otros problemas añadidos (azúcar, colesterol, tensión,…), que pueden tratarse y prevenirse con mayor garantía, con complementos nutricionales que, a su vez, pueden generar menores efectos secundarios.
  • Las propias situaciones de convalecencia generan mayores necesidades protéicas.
  • Algunas medicaciones pueden generar mayores necesidades detoxicantes, y antioxidantes.
  • Nuestra edad se prolonga. Hay que ayudar a nuestro organismo en esta nueva circunstancia. Además de la nutrición de nuestras células a nivel energético, de prevención del deterioro, etc., debemos tener en cuenta el factor regeneración.
  • Circunstancias como la falta de dentición y/o problemas de masticación, y el deterioro de nutrientes producido en la propia cocción (por ejemplo) -que los haría más comestibles-, aconseja suplementar.
  • Las costumbres no son fáciles de cambiar. Menos a mayor edad. No esperemos a cambiarlas, y garanticemos, desde el primer momento una nutrición completa.
  • Una nutrición completa garantiza un nivel de energía adecuado para mantener una actividad física necesaria para mantener un estado saludable.

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